jueves, 23 de abril de 2009

PASEOS FOTOGRAFICOS 2-mayo-09 El Montseny

Sábado, 2 de mayo de 2009
Turó de Coll Formic
(P.N. del Montseny)















Iniciamos nuestros Paseos Fotográficos con un itinerario por el Turó de Coll Formic, el cual nos va a ofrecer grandes oportunidades para hacer fotografía de paisaje, fotografía macro y para practicar con las panorámicas el que lo desee. Se trata de una actividad de un solo día de duración que dedicaremos íntegramente a practicar con las cámaras y a solucionar todas aquellas dudas que se planteen. La composición tendrá un papel destacado y daremos mucha importancia a la exposición. Saber medir para obtener un archivo de la mejor calidad que nuestro equipo nos pueda dar, ese es uno de los grandes secretos de la fotografía y a ello dedicaremos gran parte de nuestro tiempo.

La jornada se inciará en La Garriga, donde nos reuniremos todos para dirigirnos hacia nuestro destino. Es necesario llevar ropa y calzado cómodos para caminar por el monte.
Los desplazamientos se harán en los coches de los participantes.


Nuestro paseo nos regalará unas vistas privilegiadas del Matagalls y Las Agudes, así como el extremo sur de la Plana de Vic y una buena zona del Pla de la Calma. Es posible divisar el mar y el Pirineo en días en que la climatología acompaña.

Material aconsejado: Cámara réflex o tipo bridge. Objetivos gran angular y tele medio. Trípode para las panorámicas.

Nivel: Iniciación-medio
Horario: 10:00 a 18:00
Precio: 80.-€ /persona
Inscripción: Rellenar el formulario de inscripción
Para reservar plaza es necesaria una paga y señal de 30.-€
Plazas: 15 alumnos


Para más información o consultas puedes solicitarlas en info@neusdesaavedra.com

Paseos fotográficos

Nos alegra mucho poder anunciar el inicio de un nuevo modo de ofreceros aprender fotografía de forma práctica, con un profesor a tu lado que te explique in situ tus dudas y el manejo de tu cámara mientras haces fotos. Está demostrado que es la mejor manera y la más rápida.

A partir del mes de mayo de 2009 lanzamos lo que hemos bautizado como nuestros Paseos fotográficos.

El primero de ellos se realizará el próximo sábado 2 de mayo dentro del incomparable marco del Parc Natural del Montseny en pleno apogeo de la primavera.

Estos paseos serán de un solo día de duración y se realizarán en zonas que no requieran un gran esfuerzo físico, para que sean agradables de caminar, haciendo todas las paradas que requiere fotografiar todos aquellos detalles que nuestros ojos ven a lo largo del camino. No existirán las prisas y nuestro único objetivo será que volváis a casa sabiendo un poco más o habiendo afianzado vuestros conocimientos y que os hayáis divertido un rato.

Los requisitos para participar son tener cámara fotográfica y muchas ganas de aprender y pasarlo bien en medio de un buen ambiente de compañerismo, con gente a la que le gusta lo mismo que a ti, la fotografía.
La comida irá a cargo de cada participante y cada uno tendrá que traerse su bocadillo y bebida.

Nivel: Iniciación-medio
Horario: de 10:00 a 18:00
Grupo máximo de 15 alumnos
Precio: 80.-€ por persona

jueves, 9 de abril de 2009

Artículo: Escogiendo trípode y rótula

Sin lugar a dudas, este es el accesorio más importante para un fotógrafo y su elección no se puede tomar a la ligera. No sirve cualquier trípode, ni pensarlo! Debe tener una serie de cualidades que lo hagan adecuado para tí, así que debes escogerlo a la medida de tus necesidades.




Aunque existen trípodes que se venden como un conjunto compacto debes saber que no son nada recomendables para su uso con una cámara reflex por resultar demasiado endebles, como el de la foto siguiente.



A la hora de ir a comprar un trípode debes intentar escoger uno en el que trípode y rótula se vendan por separado.


La elección del trípode debe ajustarse a 4 parámetros:

El primero a tener en cuenta es que tenga la suficiente robustez como para que aguante sobradamente el peso del equipo que tienes  para que no se mueva lo más mínimo, especialmente en situaciones de cierta inestabilidad del terreno o de algo de viento.



Lo siguiente que debes comprobar es la altura que alcanza con las patas extendidas sin levantar la barra central. Esa altura, añadiendo la altura de la rótula, debe permitir que el visor de la cámara quede a la altura de tu ojo estando completamente erguido, ya que si un trípode es pesado de transportar y de usar, si encima nos provoca dolor de espalda… apaga y vámonos.





















En el cuadro superior, la interpretación de los símbolos es la siguiente, de izquierda a 
derecha:
- Altura máxima que puede alcanzar con la barra central extendida
- Color
- Peso del trípode
- Altura mínima que puede alcanzar
- Longitud del trípode plegado
- Altura normal con las patas totalmente abiertas sin extender la barra central
- El peso máximo que puede soportar recomendado por el fabricante.

El tercer y cuarto parámetro a valorar van unidos y son el peso y el precio. Compra el mejor trípode que puedas pagar. Cuanto más robusto, más pesado y mejor estabilidad, pero si el llevarlo a cuestas es un problema grave, hay materiales de primera calidad que los hacen algo más ligeros, aunque más caros. Tú eliges.

Si tienes pensado hacer fotografía macro te será muy útil que tu trípode sea capaz de abrirse y poder colocar la cámara lo más cerca del suelo posible. Algunos trípodes lo consiguen colocando su columna central en horizontal para poder abrir las patas por completo y ponerse a ras de suelo. Otros modelos tienen la posibilidad de quitar esa barra central y prescindir de ella para poder abrir las patas del trípode y colocarlo bajo.





Se fabrican en distintos materiales, como el aluminio, el titanio, el basalto o la fibra de carbono. La construcción del trípode en estos dos últimos materiales supone un cierto ahorro de peso que tu espalda y brazos agradecerán, pero a costa de un disgusto para tu bolsillo.

Con la rótula debes valorar prácticamente lo mismo, poniendo especial atención al peso del equipo que debe sustentar (cámara, objetivos, flash, tubos de extensión, duplicador, sistema de filtros...) procurando siempre que su límite esté por encima de tus necesidades, nunca por debajo. No compres pensando en hoy, piensa un poco en lo que tendrás mañana, porque el trípode es algo que si lo compras bueno y tienes con él un mínimo cuidado, te va a durar muchos años.

Vamos a ver los cuatro tipos más frecuentes de rótulas:

Rótulas de bola



Rótulas 3D



de joystick


y de cremallera


Las de bola y las de joystick son las más cómodas y rápidas de usar, las 3D quizás resulten algo más precisas si son de gama alta, pero la mayoría de ocasiones resultan muy engorrosas de manejar y las de cremallera son ideales para fotografía macro por la gran precisión de sus movimientos. Los materiales y las aleaciones con las que se hacen, al igual que los trípodes, están intimamente ligados con materiales resistentes y ligeros y su precio va en la misma línea, cuanto más robustas, precisas y ligeras, más caras.

Las marcas que hoy en día me inspiran mayor confianza son Manfrotto, Gitzo y Really Right Stuff, aunque por supuesto, no son las únicas y ésta es solamente mi elección personal.

Recuerda:
Si el trípode no tiene la suficiente robustez como para aguantar tu equipo, las fotos no te saldrán nítidas y el dinero gastado será en vano.

Si el trípode te resulta tan incómodo de usar que siempre lo dejas en casa, el dinero gastado, sea poco o menos, también habrá sido en vano.

Mi consejo: Es mejor hacer una buena inversión, aunque cueste esperar un tiempo, para no comprar dos veces.

Recomendaciones material Manfrotto:
Trípodes:
Si mides hasta 1,70m de altura el modelo 190.
Si mides más de 1,70m de altura el modelo 055.

Rótulas:
Recomiendo rótula de bola. La 494-496 ó 498 según el peso del equipo a colocarle encima (ver las especificaciones del fabricante), todas ellas con el plato y zapata RC2, la más estándar para cámaras réflex. Existen otros tipos de plato y zapata que puedes escoger, quizás mi elección sería el nuevo modelo de Manfrotto Q6, o una tipo Arca Style, con visión de futuro. 

Si el equipo a colocar encima es muy pesado (cámaras tipo serie 1D, 5D, 7D de Canon, D700, D800 de Nikon o similares y/o teleobjetivos grandes y pesados) sería bueno sopesar la necesidad de comprar una rótula de bola hidrostática como la 468MG de Manfrotto, para una mejor precisión y seguridad del conjunto. 

Arriba a la izquierda el modelo 468 con plato y zapata tipo RC2 y a la derecha la misma rótula con el plato y zapata Q6




Un último consejo: El día que vayas a comprar tu trípode, llévate la cámara contigo y prúebalo allí mismo. En una tienda de sobrada experiencia que vendan productos de calidad no te deberían poner pegas a la hora de probarlo y es la mejor manera de saber si te vas a encontrar cómodo y a gusto con él.


Buenas fotos!
Fdo.: Neus de Saavedra

Artículo: Fotografía Nocturna

Si la fotografía es escribir con luz ¿Qué hacemos de noche?

La noche no es siempre sinónimo de oscuridad absoluta. En las ciudades la luz artificial ilumina y adorna calles, edificios y monumentos, pudiendo resultar mucho más espectaculares fotografiados de noche que de día.



Para la mayoría de principiantes, la noche empieza cuando el flash de su cámara se conecta automáticamente al hacer una foto. Lo toman como algo normal y obligatorio cuando en realidad no lo es. Aprende a apreciar la luz ambiente sin usar flash, redescubrirás la luz y descubrirás unas posibilidades enormes para experimentar con tu cámara.

Fotografiar la noche en la ciudad no implica mayor problema que usar un trípode y un cable disparador, ya que los tiempos de exposición que tengas que usar serán demasiado lentos como para hacerlo a pulso sin que las fotos te queden movidas. Si no tienes cable disparador puedes activar el temporizador. Si necesitas usar el modo bulb el cable disparador te será imprescindible porque no podrás tocar el disparador con el dedo para activarlo y desactivarlo, ya que moverías la foto. No te olvides de activar el levantamiento de espejo para evitar que su movimiento trepide la toma. Mide en la zona más luminosa que no quieras quemar, teniendo en cuenta que algunas bombillas y focos es normal y poco importante que sí se quemen.


Cómo fotografiar la luna

Las posibilidades que nos ofrece la fotografía nocturna son muchas y de resultados espectaculares. Un ejemplo de ello es la astrofotografía.

Aunque la palabra puede resultar muy rimbombante, no te pienses que sólo está al alcance de unos pocos, al contrario, es más fácil de lo que parece a simple vista. Con un trípode y un teleobjetivo se puede realizar una buena foto de una luna llena sin muchas complicaciones. Mide sobre la luna y sobreexpón +1 punto (o +2 puntos, valóralo tú mismo viendo el resultado). Te sorprenderás de las altas velocidades de disparo que tendrás que aplicar. La siguiente foto de ejemplo está hecha a f/4, velocidad 1/250 e ISO 100.

Foto de Enrique de la Fuente (El Pirata Robert)

No te creas que por disparar a esa velocidad puedes prescindir del trípode, piensa que estás utilizando un teleobjetivo y que la luna está muy lejos de la cámara, tu propio pulso trepidaría la foto.

Foto de Mario Ximénez

Cómo hacer una Fotografía Circunpolar
Otro tema muy vistoso es la fotografía circunpolar y que puede resultarte mucho más sencillo de lo que imaginas.

Foto de Emiliano Moreno (Hamilin) 52 minutos de exposición (3126 seg.) a f/5.6 ISO 200

Busca un lugar lo más oscuro posible, lejos de la contaminación lumínica de los núcleos urbanos. Monta la cámara con un angular sobre un trípode y oriéntala hacia la estrella Polar procurando que el cielo sea lo que más ocupe del encuadre. Evita que la luna entre en el encuadre o te arruinará la foto. Pon un tiempo de 10 minutos de exposición y un diafragma de f/4 ( o la abertura máx. de tu lente) a ISO 100 ó 200, por ejemplo y mira el resultado. Con exposiciones de 5 minutos y menos ya se capta el trazo del recorrido de los astros, efecto que resulta siempre muy espectacular. Cuanto mayor sea el tiempo de exposición, mayor será el trazo dejado por las estrellas.

Foto Mario Ximénez (Mario)


Uno de los problemas con los que te encontrarás a la hora de fotografiar de noche es con el sistema autofocus. Sin luz y con bajo contraste, el motor del enfoque automático es incapaz de encontrar el foco en la escena. Si tienes alguna fuente de luz en el encuadre que te pueda servir como punto de contraste (una farola, una ventana encendida…) puedes usarla para enfocar en ella, pero si no dispones de ninguna será tarea imposible enfocar en automático. En estas situaciones lo que tienes que hacer es poner el enfoque en manual, girar el anillo de enfoque hasta su tope en infinito y retroceder un pelín (muy poco) lo justo como para que la marca se coloque en el lugar adecuado de enfoque a infinito real (mirar el esquema siguiente). No es correcto dejarlo en su posición máxima, a tope no.




Fotografiar Fuegos Artificiales


Como siempre, trípode y cable disparador. Sitúa la cámara sobre el trípode de cara a la zona de los fuegos, procurando que llenen el encuadre lo mejor posible, usando para ello un gran angular. Configura la cámara a ISO 100 ó 200, una velocidad de 3 segundos y f/8 ó f/11. Hay que comprobar el resultado después de los primeros intentos para ajustar bien la exposición intentando que no queden ni demasiado quemados ni demasiado oscuros. El enfoque puedes hacerlo en la base donde está montado el material pirotécnico, aprovechando que los encargados de lanzarlos tendrán alguna linterna. Si te resulta imposible o te cuesta mucho, enfoca a infinito y retrocede un pelín o incluso, calcula la hiperfocal para asegurarte que toda la escena esté a foco. ¡Importante! Cuando hayas enfocado, pon el interruptor de tu objetivo en manual para que ese enfoque no se pierda al disparar sucesivamente ni por un descuido. Así evitarás perderte la sesión de fuegos por estar enfocando de nuevo. Duran tan poco!
Activa la función de levantamiento de espejo para evitar trepidaciones y cuando veas que el cohete empieza a subir, aprieta el botón del disparador hasta el fondo dos veces seguidas. La primera pulsación levantará el espejo y la segunda iniciará la exposición de la foto. Conseguir sincronizarte bien con el momento del disparo y la explosión del cohete puede que te cueste un poquito al principio, pero no tendrás muchos problemas para pillarle el truco.



Cómo fotografiar Rayos

La fotografía de rayos durante tormentas eléctricas necesita poner en práctica la misma técnica que he explicado para los fuegos artificiales, pero dándole unos pocos segundos más de exposición para aumentar la posibilidad de captar algún rayo. Se trata de observar por dónde ronda la tormenta y en qué zona se concentra con más frecuencia la caída de rayos. Planta tu cámara sobre el trípode usando un objetivo angular también y encuadra ese sector de la forma más amplia posible. Configura un diafragma de f/8 y una velocidad de 15 segundos, para intentar que en ese intervalo en el que el sensor está expuesto caiga algún rayo que quedará grabado en la foto. Si en esos 15 segundos cae más de un rayo, también serán captados por el sensor y se superpondrán en la imagen. Tendrás que ir comprobando los resultados de los tiempos de exposición, porque dependerán mucho de la contaminación lumínica que tengas. Quizás tengas que reducir el tiempo para que la contaminación lumínica no te queme una zona de la foto, tiñéndola de amarillo anaranjado, o quizás te puedas permitir el lujo de ampliar este tiempo para tener más posibilidades de conseguir una foto espectacular llena de rayos, todo depende de si estás cerca o lejos de un pueblo o ciudad. A partir de ahí ya es cuestión de suerte y de que el rayo caiga en el momento preciso y en el lugar adecuado.

Foto de Jordi Farrés Rovira (Artesenc)

Foto de Jordi Farrés Rovira (artesenc)



En las Fiestas populares y Fiestas Mayores podemos encontrar muchos motivos para fotografiar de noche: Espectáculos, venta de juguetes fluorescentes, neones de colores, atracciones de feria... La luz es lo que necesitas para hacer fotos y ahí la tienes a tu disposición, sólo tienes que saber cazarla.




Como véis, todo el tiempo y el esfuerzo que requieren al final comensa.

Fdo.: Neus de Saavedra


Agradecimientos: Gracias a Enrique de la Fuente, Emiliano Moreno, Mario Ximénez y Jordi Farrés Rovira por su autorización a que se muestren sus fotografías para este artículo.

Artículo: Viajando con tu cámara

¿Haces fotos en tus viajes? O ¿Viajas para hacer fotos?

Esa es la primera pregunta que debes hacerte cuando planees hacer un viaje. Sea como sea, hay una serie de factores que deberás tener en cuenta antes de salir de casa. Así pues será mejor tener las ideas claras desde un principio y lo primero que debes decidir antes de hacer las maletas es si vas a hacer fotos como principal objetivo o si simplemente pretendes hacer unas cuantas fotos de tus vacaciones para guardarlas como recuerdo. Es importante tomar esa decisión ya que lo que lleves encima durante los días que estés fuera de casa puede variar mucho según cual sea tu respuesta. Si la fotografía va a ser el objetivo principal deberás preparar bien tu equipo para no dejarte nada importante que pueda resultarte imprescindible o por el contrario, monta en tu reflex una lente todo-terreno que te permita moverte con poco peso, sólo tu cámara y tú.

Cualquiera de las dos opciones conlleva tener previsión en cuestiones de pilas o baterías. Si la alimentación de tu cámara es con pilas tendrás la ventaja de que resultan fáciles de conseguir en casi cualquier sitio en caso de emergencia, pero te recomiendo llevarlas recargables y meter en la maleta el correspondiente cargador, así como un juego de recambio que siempre deberá estar cargado. Si es con baterías hazlo igual, poniendo especial atención, si viajas al extranjero, en que puedas utilizarlo sin problemas en el hotel. Haz las averiguaciones necesarias (agencia de viajes, hotel, etc.) y sal de casa con el accesorio necesario para usarlo en caso de que en tu destino usen unos enchufes diferentes o la tensión sea distinta a la que utiliza tu cargador. Si tu destino es de clima muy frío y prevés que podrás llegar a temperaturas bajo cero, busca en las especificaciones de tu equipo hasta qué temperatura puede funcionar sin problemas. Es muy habitual que a bajas temperaturas las baterías duren mucho menos o incluso que la cámara se apague sin más. En estas situaciones te aconsejo que la batería de recambio la lleves encima en algún bolsillo de tu ropa, cerca del cuerpo, para que tu propio calor la mantenga a una temperatura adecuada y en caso de “apagón” tengas la otra batería a punto para no perder la foto.

Sé previsor y lleva memoria de sobras.
Si ya da rabia quedarse sin batería, no te cuento lo mal que te sentará el mensaje de “tarjeta llena” y ver que no llevas ninguna tarjeta vacía encima. En algunos destinos podría resultarte complicado encontrar comercios que vendan tarjetas de las que tú usas para poder comprar en caso de necesidad, así que quizás te interese llevarte un disco duro externo con lector de tarjetas que funciona de forma autónoma para poder volcar el contenido de tus tarjetas en él y poderlas borrar de la tarjeta para seguir disparando, sabiendo que tus fotos de la jornada están a buen recaudo. En cualquier caso, si piensas comprar tarjetas nuevas para tu viaje, mejor dos de 4Gb que una de 8Gb y mejor dos de 8Gb que una de 16Gb. ¿Por qué? Pues porque si alguna tarjeta sufre un percance, se estropea o la pierdes, cuanta menor capacidad tenga menos fotos perderás.

Tomar un avión con un equipo fotográfico requiere saber de antemano una serie de cosas para no encontrarse con desagradables sorpresas de última hora.
Debes ser consciente de que se trata de un equipo de precisión muy delicado y valioso al que no le sientan nada bien los golpes, por lo que siempre deberás llevarlo contigo para poder tenerlo bien controlado y a salvo. ¡No lo factures NUNCA! por muy buena que te parezca que sea la bolsa o mochila donde lo transportes. Lo que deberás averiguar con la compañía aérea en la que vueles es qué tamaño máximo le asignan al equipaje de mano que permiten subir a cabina y asegurarte de que tu bolsa o mochila no sobrepasa esas medidas. El trípode, si lo llevas, es otra historia. Hay compañías que prohíben subir trípodes a la cabina por considerarlos artículos peligrosos que pueden ser utilizados como armas ofensivas, en ese caso no te queda más remedio que meterlo en una maleta y facturarlo, bien protegido entre tu ropa. De todos es sabido que perder una maleta en un vuelo es algo sencillo. Por ese motivo, lleva todo tu equipo encima, especialmente si tu destino es algún lugar donde resulte complicado reponer lo que te hayan perdido y que eso te impida usar tu cámara (cargador de baterías, tarjetas de memoria). No supondría un problema si acabas de aterrizar en Hong Kong, pero no quisiera verte buscando el Servicio Técnico de Canon en medio del continente africano o en algún otro lugar remoto.

La gran pregunta: ¿Qué objetivos me llevo? Pues teniendo en cuenta la Ley de Murphy y sabiendo de antemano que cualquier objetivo que dejes en casa te hará falta en algún momento del viaje, lo recomendable, en general, es llevar al menos un gran angular y un teleobjetivo medio. Resultan ideales para viajar los objetivos que llamamos todo-terrenos, que oscilan entre los 17mm y los 200mm, porque con uno sólo abarcas las focales más habituales, pero todo esto dependerá de tu destino, ya que si tu viaje es un safari fotográfico en África lo que necesitarás será un potente teleobjetivo y si vas a Nueva York mejor llevarse un buen gran angular para arquitectura.

Haz fotos desde el principio. Las terminales de autobuses, aeropuertos, estaciones de tren o marítimas pueden resultar muy fotogénicas. Aprovecha la oportunidad de estar en ellos para hacer unas cuantas fotos y documentar tu viaje de principio a fin.

Es muy aconsejable salir de casa con una idea de lo que vas a encontrar y teniendo claro lo que no te quieres perder. Internet puede resultarte una ayuda inestimable en este caso ya que en la red puedes encontrar toda la información que necesites sobre tu destino e incluso consejos de cuál es la hora más apropiada para visitar según qué sitios para poderlos fotografiar con la mejor luz.

En viajes donde el paisaje y la naturaleza sean los protagonistas no dudes en incluir personas en ellos. Hay fotos en las que la presencia humana es precisamente la que sirve para mostrar la grandeza del lugar, como una cascada, un acantilado, una duna del desierto… un elemento familiar para poder comparar tamaños es lo que dará al que mire la foto la proporción real del paisaje.



Ten en cuenta que los grandes paisajes a veces no caben en tu cámara. El cerebro humano es capaz de aislar los objetos de su entorno y así tú eres capaz de disfrutar de la belleza de un gran valle, pero la cámara no podrá evitar mostrar los postes de alta tensión del fondo ni la papelera de primer plano. Busca el encuadre adecuado, muévete. A veces con dar un par de pasos a uno u otro lado se nos enciende la bombilla y vemos claramente el encuadre más idóneo.


Intenta evitar las horas centrales del día, cuando la luz es fuerte y las sombras resultan muy duras y procura hacer tus fotos a primera hora de la mañana y al atardecer, cuando la luz es la ideal para fotografía. Obviamente esto no siempre es posible, especialmente cuando estás de viaje, pero si puedes hacerlo, tus fotos ganarán calidad. Recuerda que es interesante mostrar una visión global del lugar que estás visitando, tanto su paisaje, como su arquitectura y también sus gentes y tradiciones.

Fotografía de todo un poco. Cuanto más variadas sean tus fotos más amplia será la información que des de él a tu vuelta a las personas que las vean y más recuerdos te quedarán a ti.


No te olvides los detalles, para ello debes estar atento. A veces lo pequeño vale más que lo grande.

Fotografía todo aquello que te llame la atención e intenta ir con los ojos bien abiertos.

Buen viaje y buenas fotos!
Fdo.: Neus de Saavedra